La
viaje de Camilo Jose Cela es diferente en varias maneras que las otras viajes
que hemos leído. Primeramente, el no tuve un plan para su viaje. No tuve una
idea firme sobre donde quiere venir o donde va a quedarse. En vez de planes
ciertos, él habló con la gente local y tomó decisiones al instante. Por
ejemplo, cuando intentaba a decidir donde va a viajar, él pidió a otro hombre
para una recomendación, diciendo “Debe de ser un buen sitio para andar.”
Esta
manera de viajando es un poco estresante. No hay garantías que habrá un lugar
para dormir o muchas cosas interesantes para ver. Hay la posibilidad de estar
perdido. No se sabe quien se conocido. Sin embargo, hay muchas ventajas en esta
manera de viajando. No hay gran expectaciones, pues no hay decepciones. No hay
un idea preconcebida de su viaje. Porque es necesario a hablar con la gente
local, es muy fácil a conocer personas nueves y tiene una experiencia más
autentica. El viajero es más abierto a experiencias e ideas nuevas y puede
aprender mucho en su viaje.
Quiero
viajar en la manera de Cela, pero tengo miedo. Soy una persona que quiere
planear todo con antelación. Sin embargo, cuando viajo este semestre, intento
tener un actitud abierto. Tiene unos sitios que quiero visitar, pero intentar
tener tiempo para otras cosas que puede descubrir. También, intento conocer
gente en los hostales y hablar con gente local. Por ejemplo, en Vienna, sabía
que deber ver los palacios y un museo, pero también guardé tiempo a vagar por
las calles y tener aventuras. Mis amigos y yo conocimos una chica en nuestra
hostal, y ella nos mostró un club de jazz muy chulo. Vagamos por unos barrios y
encontró un restaurante turco con un desayuno muy rico. Si todo de mi viaje fue
planeado, no podría haber tenido estas experiencias. Es importante a ser un
poco como Cela cuando se viaje.
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